Cinco errores que acaban con tu carrera de escritor antes de empezarla

La-escritura-y-la-libertadLo de ser escritor es patológico. Es una especie de enfermedad que suele nacer con cada cual y es reactivada, principalmente, por la fascinación.

En mi caso fue por la fascinación que me causó la escritura de J. K. Rowling primero, y luego J. D. Salinger, Roberto Bolaño, Julio Cortázar y en alguna medida Gabriel García Márquez.

También me impulsan William Faulkner, en una profunda relación de amor-odio; y el mundo caballeresco que narra George R. R. Martin en su Canción de Hielo y Fuego.

Todos los desencadenadores literarios conforman tu madurez como escritor, hasta que el embrión de tu estilo comienza a pulirse, y no deja de hacerlo hasta el momento de tu muerte.

Sin embargo, existen muchos factores de riesgo. Como enfermedad que es, el amor por la escritura puede desencadenar en la muerte de tu yo literario si no se trata a tiempo. Aquí están algunos síntomas que debes combatir si no quieres matar tu carrera literaria antes de empezarla:

1. Quiero ser como…

Yo quería ser como Rowling. A los 12 años escribí mi primera ¿novela? a la espera de ser descubierto por un editor muy importante y que se hicieran cinco películas de mi saga –sí quería hacer cinco partes–.

El primer borrador de llamó ¡tachán! Larry Focker. Sí. Si se pronuncia en voz alta es como decir Harry Potter con la boca llena.

Como te imaginas, no apareció mi editor, ni nada parecido. Además, la novela estaba escrita en dos cuadernos escolares que no sé a dónde fueron a parar.

La enseñanza es que ya existe una J. K. Rowling. Ya existe Ernest Hemingway y, si quieres ser escritor, no debes imitar a los demás.

Es cierto que todos tomamos lo que nos gusta de cada estilo, y que a veces algunas ideas se parecen a otras. Pero una cosa es ser el próximo William Faulkner y otra bien distinta es ser otro William Faulkner. Ese, amigo o amiga mía, no llega a ninguna parte.

2. El bestseller instantáneo

Muchos aspiran a publicar un gran bestseller. Ese que el New York Times reseñe en su portada y entre en las listas de venta de 103 países, se traduzca al mandarín y los estudios de Hollywood se disputen los derechos de producción.

Soñar no cuesta nada, pero si bien muchos bestseller pertenecen a autores desconocidos, eso no es garantía de que sean buenas obras.

El código Da Vinci, Cincuenta Sombras de Grey y Crepúsculo estuvieron en esas listas y nadie habla de sus valores literarios.

Escribir un bestseller no debe ser, por tanto, la meta de tu vida. Debe ser el premio a tu esfuerzo, no un fin.

Seguir la receta de escritura de un bestseller no funciona. Nunca lo hace. ¿Cuántos libros eróticos no hay actualmente en el mercado, tras la marea de Cincuenta Sombras? ¿Cuántos han tenido realmente éxito? ¿No existen miles de libros eróticos anteriores, mejor contados y que no están en esas listas?

El objetivo de un escritor no debe ser hacerse rico y famoso de la noche a la mañana, ni escribir éxitos de venta que queden en la memoria del público por dos semanas.

Un buen propósito es lograr escribir algo con lo que estemos bastante conformes y que los lectores lo hagan su libro de cabecera. No un objeto que aguante la puerta cuando haga calor.

3. Soy un escritor incomprendido por los alfeñiques de la plebe

Ser escritor no es poner una cadena de frases ininteligibles para demostrar que se ha leído a Rimbaud, Bukowski y al Marqués de Sade. No es hacer citas de La Eneida cada dos por tres ni soltar sentencias en latín a la primera oportunidad.

Escribir es un acto comunicativo a través del lenguaje. Un escritor necesita de sus lectores, y por ello no debe infravalorarlos como tampoco debe creer que sólo los hipercultos ojean los libros estos días.

Cortázar, por ejemplo, escribe partes de Rayuela en francés, hace referencias a escritores, poetas y artistas que difícilmente son conocidos para todos los lectores; pero Rayuela responde a un propósito.

En Casa Tomada o cualquiera de sus otros relatos no existe ni un atisbo de altanería intelectual.

4.Si me publicas podría lamer tu césped dos veces a la semana

Que conste para la posteridad, y el resto de tu vida, que los editores son personas comunes. Una editorial es un negocio, como otro cualquiera, y publicar libros es parte de una industria.

Los editores no aman a los escritores que no se dan su valor. Es patético. En muchos casos, las editoriales debían agradecer a los autores por enviarle sus obras, porque sin ellos no tendrían nada que producir.

Como autor, tú estás en la posición superior. Tú eres el talento, el creador de historias. La editorial es una maquinaria –con muy buenos profesionales en la mayoría de los casos– que convierte tu trabajo intelectual, permeado de rutinas, horas de trabajo y sentimientos, en un producto frío–comparado con el proceso creativo–, a base de papel y tinta.

Así que ten eso en mente cuando envíes tu texto a algún comité editorial.

5. Escribir es trabajo de vagos

No. Escribir lleva esfuerzo, físico e intelectual.

Hasta lograr un mercado estable, por así llamarlo, muchos escritores hacen algo más, además de literatura.

Es como se ganan la vida, el sostén principal, en lo que aparece el bestseller o el contrato con la editorial.

Por tanto, escribir a veces se queda en el plano de los hobbies. Como el frisbee. No es necesario hacerlo siempre, sino cuando se tenga ganas. No hay que esforzarse para nada, es un hobby.

Muy bien por ti si sólo es un hobby, pero para quienes de verdad desean ser escritores un consejo: saquen la escritura del apartado de los entretenimientos y denle la atención que merece.

Esto es, por ejemplo, dedicar un espacio de la casa para escribir. Además, tratar de dedicar al menos una hora al ejercicio de la escritura y complementarlo con horas extra de lectura, porque leer es la mejor manera de aprender a escribir.

Es decir, escribir no es un hobby, no si quieres ser escritor. Debes tomártelo como tu segundo trabajo. Si esperas a que baje la musa, mejor ten un cojín cómodo.

Solo debes empezar por una frase, y acompañarla de otra y otra. Un buen ejercicio es escribir por encargo, es decir, revisar las convocatorias a distintos concursos y escribir para ellos. Eso, además, llenará tu currículo.

¿Has tenido algunos de estos síntomas? Hazme saber en los comentarios.

También puedes inscribirte en el minicurso gratuito  de escritura creativa.

 

 

Guardar

Guardar


11 thoughts on “Cinco errores que acaban con tu carrera de escritor antes de empezarla

  1. Rad Nagouse Responder

    Creo que si he sentido el uno y el tres. Pienso que es fácil cometer el primer error al comienzo debido a que es más fácil imitar al principio y ademas las primeras novelas que lees siempre impactan más que cuando eres mayor, que ya estás más acostumbrados. Respecto al tres a veces me da rabia que poca gente, dos o tres personas, lean lo que publico por internet pero debido a mi personalidad no le hecho la culpa a la gente sino a mi mismo y, si estoy deprimido, hasta me da por pensar que no sirvo para escribir. Larry Focker parece la versión porno de Harry Potter 😀

    1. Ernesto Guerra Responder

      Jajajaja, así es. Obvio que en esa época no sabía mucho inglés, así que tal vez si le hubiera dado otro enfoque a lo de «Focker» va y destrono a E. L. James y al señorito Grey. Gracias por la lectura!

  2. Carmen (@chef964) Responder

    Me ha encantado leerte… yo no soy escritora, sólo lectora (que no es poco)…

    1. Ernesto Guerra Responder

      Dicen que el seuño de los grandes lectores es devenir escritores. ¡Atrévete! Crea tus propios mundos.

  3. danzatradicion@yahoo.com Responder

    Reblogueó esto en GT CLUB DE ESCRITURA- LECTURA Y LITERATURAy comentado:
    Como escritor infieri me parece sumamente interesante tu trabajo pues alentará a quienes empiezan a motivarse sin hacerse las grandes ilusiones que todos nos hacemos al principio, pero irónicamente al conocerlas y aceptarlas como ilusiones nos hacen empezar de nuevo pero ya con el pensamiento de escritor concretas y con todas sus limitaciones, obstáculos y bloqueos. Al final todo sirve para llegar a la meta. Gracias, vos. Dario Morán.

    1. Ernesto Guerra Responder

      Pues gracias por la lectura. El post ha generado muchísimas reacciones y espero seguir escribiendo cosas de este tipo, porque créeme que la escritura es como la piedra de Sísifo.

  4. Dan Taylor Responder

    A decir verdad no tuve ningun tipo de esos sintomas excepto quizas dedicar mas tiempo a la escritura que a los estudios. Ya tengo 3 libros escritos pero no me he decidido enviarlo a algun concurso o editorial simplemente por ser gallina, temor a las riticas y al rechazo.

    1. Ernesto Guerra Responder

      Pues elimina los temores! Anímate. Si quieres envíame 15 páginas de tu proyecto y comparto mis opiniones gratuitamente. Un saludo!

  5. Diego Despreciado Responder

    La verdad me llegó el último punto, referente al tiempo de escritura. Soy muy inconstante, si todos los días escribiera como esos pocos días en que me siento motivado probablemente habría hecho muchísimo, pero por esa falta de constancia tengo mil cosas empezadas de cada arrebato que me ha dado por emprender un nuevo proyecto y luego pierdo el impulso y digo que algún día lo terminaré. Me meteré en la cabeza que tengo que dedicarle todos los días un espacio, creo que me autohipnotizaré con esa idea.

    1. Ernesto Guerra Responder

      Recuerda descargar la checklist, para que no sea necesario el hipnotismo. 😀

  6. María José Responder

    Coincido en todo. Para mí ya es desde hace años mi trabajo. Amo escribir y procuro ser constante. Cuando más lo fui fue escribiendo mi última novela, erótica, por cierto, y sí me viene al pelo lo que comentas sobre los bestsellers. No paro de escribir. Forma parte de mí.

Deja un comentario